En los últimos años se ha dado un gran énfasis a la inclusión social como un ingrediente para solucionar los problemas socioeconómicos de un país y evitar la marginación de toda índole, a fin de promover una integración de todos los individuos en el progreso de la humanidad.En el Perú hemos ido venciendo poco a poco las barreras de los prejuicios raciales y sociales, pero aún hay mucho por hacer, el gobierno puede dar los alcances necesarios para conseguir paulatinamente la integración de todos los peruanos, pero necesitamos algo más que disposiciones y leyes, necesitamos una real conciencia ciudadana de generar esta inclusión como parte de nuestra cultura.
Se ha puesto de manifiesto una actitud que daña las aspiraciones de una verdadera integración del ser humano, confirmada con el proceder del periodismo en general, se ha dado una preferencia sustancial al tema de la moralidad de los miembros del estado, al respecto la inmoralidad esta vez ha tenido un sinónimo “montesinismo” o tal vez “monte cinismo”, puesto que se ha medido la moral del político dependiendo del grado de acercamiento con el fantasma del pasado.
Del mismo modo ha servido para discriminar cualquier vinculación con aspectos negativos de gobiernos anteriores, ante ello vale reflexionar ¿a cuántos profesionales destacados con un brillante intelecto que podrían ser aprovechados en el desarrollo de la nación, están marcados?,
¿A cuántos le negamos la oportunidad de reivindicarse con la sociedad, con el país?, dejándonos llevar por el egoísmo y venganza, sembrando mas rechazo e intransigencia, colocando a todos injustamente en el mismo perfil, aquí el papel del periodismo ha sido total mente reacio a ser consecuentes con la denominada inclusión social.
¿A cuántos le negamos la oportunidad de reivindicarse con la sociedad, con el país?, dejándonos llevar por el egoísmo y venganza, sembrando mas rechazo e intransigencia, colocando a todos injustamente en el mismo perfil, aquí el papel del periodismo ha sido total mente reacio a ser consecuentes con la denominada inclusión social.
En el Perú la moralidad aspecto muy importante en el desenvolvimiento del individuo , ha sido incluida en el requisito primordial para la inclusión social, muchos investigadores igualan la moralidad con la ética , es razonable puesto que ambas nacen de la cultura y crianza del individuo , no obstante su capacidad intelectual no está afectada por esta característica, un ejemplo a destacar es el genio Albert Einstein una eminencia en el campo de la física, ganador del premio nobel, sin embargo su moralidad fue reprochable pues se le conoció como un mal padre que abandono a sus hijos, en especial al menor pese a su enfermedad.
Muchos abogan la credibilidad con la moralidad , cuando sería mejor abogar credibilidad con capacidad así como cualidades profesionales destacadas en su campo, la moralidad puede ser controlada con mecanismos y procedimientos ya sea desde las mismas instituciones , con participación de la población y una adecuada libertad de prensa.
Una característica de la cultura peruana es la facilidad que tenemos para caer en el fanatismo de ideas moralistas, y así disfrazar nuestra antipatía, obviando que estamos siendo totalmente inmorales con nuestro cinismo, de allí que veamos a muchos periodistas no cumplir su labor con imparcialidad, ética y profesionalismo, plasmando circunstancias apremiantes en determinados casos, simplemente prima en ellos su criterio personal o siguen la misma partitura de los demás.
Entonces podemos concretizar que la integración tan promocionada y anhelada por muchos todavía estará en proceso de maduración cultural junto con todos los valores humanos promocionados pero no aceptados por la gran mayoría. Cuando nos referimos a inclusión social solo nos atrevemos a considerar, el aspecto físico y sexual, en este caso los minusválidos, los homosexuales, o también los destinados a eliminar la discriminación racial o social.
Ante esta perspectiva, no es de extrañarse que los centros de rehabilitación penal o drogadicción están totalmente excluidos de una integración justa y solidaria, de allí vemos a diario que la libertad de estas personas no solo depende del poder judicial sino de la sociedad, quien les priva de la libertad a darles una oportunidad para rehacer su vida, sin importar los centros de apoyo y ayuda profesional , marcándolos de por vida , generando una desgracia no solo para ellos sino para todos nosotros, pues estas personas se convierten en resentimiento puro y marginal destinados a sobrevivir atentado contra la sociedad que los rechaza.
Algo primordial para acelerar nuestro paso hacia una adecuada integración social es la "tolerancia y el sentido comun" desde los distintos sectores del proceso socioeconómico y en especial en nosotros mismos , vencer prejuicios y costumbres para dar paso a una verdadera inclusión donde no haya discriminación de ninguna clase y nos demos las oportunidades que todos merecemos.
Sofía
29/05/2011




